La muerte de “El Texas 01” destapa una guerra interna entre Los Chapitos en Sinaloa
La madrugada volvió a teñirse de fuego en Culiacán. En medio de un operativo policial, fue abatido Raúl Payán, alias “El Texas 01 de los Chapitos”, jefe de plaza de La Chapiza en Badiraguato. Su muerte no solo desató un enfrentamiento armado con saldo de cinco muertos, sino que también expuso una posible guerra interna entre los herederos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El operativo que cambió el mapa criminal de Sinaloa
El enfrentamiento ocurrió en el fraccionamiento Stanza Cantabria, cuando un grupo armado atacó a un agente estatal. Según reportes, un dron de vigilancia siguió los movimientos de los agresores y permitió que helicópteros desplegaran una ofensiva que terminó con la muerte de Payán y sus hombres.
El Texas 01, considerado uno de los jefes más violentos del brazo armado de La Chapiza, operaba las rutas de trasiego que conectan Badiraguato con Durango y Chihuahua. Su caída dejó un vacío en la estructura criminal del grupo, y las autoridades creen que el operativo fue resultado de información filtrada desde dentro del propio cártel.
El origen de un hombre de la sierra
Nacido en los alrededores de Badiraguato, Raúl Payán creció entre la pobreza y la violencia. Su apodo, “El Texas 01”, habría surgido de un periodo en Estados Unidos, donde según informes trabajó en redes de contrabando antes de regresar a México para unirse a las filas de los Guzmán.
Su ascenso dentro de Los Chapitos coincidió con el auge de La Chapiza, el grupo más joven y agresivo del Cártel de Sinaloa. Bajo su mando, se fortalecieron las operaciones contra rivales como “Los Rusos” y se amplió el control sobre los corredores de droga en la sierra.
Fuentes de inteligencia sostienen que la muerte de El Texas 01 de los Chapitos fue más que una acción policial. Diversos analistas apuntan a que se trató de una ejecución interna, producto de las disputas entre las facciones de Iván Archivaldo Guzmán y Ovidio Guzmán, quienes mantienen tensiones por el control de territorios estratégicos y el dinero del narcotráfico.
Días antes del operativo, aparecieron en Culiacán mantas firmadas por “Los Chapitos” con mensajes que advertían una “limpia interna”. Una de ellas decía: “No hay traición que quede sin pagar”, mensaje que hoy adquiere un nuevo significado.
La calma tensa en Badiraguato
Tras la muerte de El Texas 01, Badiraguato amaneció en silencio. Sin embargo, ese silencio, dicen los pobladores, es la calma antes de la tormenta. Los hombres que respondían a Payán ahora están divididos: algunos se replegaron hacia la sierra, otros juraron venganza.
Mientras el gobierno celebra la operación como un golpe al crimen, los expertos advierten que la muerte del jefe de La Chapiza podría reavivar la violencia en el estado. Cada líder caído dentro del Cártel de Sinaloa deja un vacío de poder que se llena con más sangre.
La caída de El Texas 01 de los Chapitos es un recordatorio del poder y la fragilidad que conviven dentro de las organizaciones criminales. En Sinaloa, nada muere del todo: cada operativo, cada traición y cada cuerpo caído son solo el prólogo de la siguiente guerra.














